Durante la represión a jubilados frente al Congreso, la Policía de la Ciudad atacó brutalmente a una persona con discapacidad que caminaba con muletas. “Como no me moví, me tiraron gas en la cara”, denunció la víctima.

Un nuevo Miércoles de violencia institucional sacudió a la Argentina en las últimas horas. Durante la feroz represión a jubilados frente al Congreso, efectivos de la Policía de la Ciudad empujaron y gasearon en el rostro a un hombre que se movilizaba en muletas.
“Me pedían que me moviera, pero yo estoy en muletas, no puedo caminar rápido. Como no hice lo que el policía quería, vino otro y me tiró gas pimienta en la cara”, denunció la víctima ante medios presentes en el lugar.
Este lamentable hecho se produjo durante una manifestación de jubilados que reclamaban por sus haberes y en rechazo a las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei. En un contexto social cada vez más tenso, las fuerzas de seguridad volvieron a mostrar su costado más represivo, actuando con violencia incluso contra personas con discapacidad.
Una violencia que se repite:
No se trata de un caso aislado. En los últimos meses, los organismos de derechos humanos vienen alertando sobre el aumento de la represión y el hostigamiento a manifestantes, especialmente cuando se trata de sectores vulnerables como jubilados, personas con discapacidad o mujeres.
Este ataque despierta una vez más interrogantes sobre el rol de las fuerzas de seguridad y el nivel de violencia que se está naturalizando en las calles. Lejos de garantizar el derecho a la protesta, las fuerzas actuaron como brazo ejecutor de un modelo que prioriza el ajuste y la represión antes que el diálogo.

¿Cuál es el límite?
Las imágenes que se viralizaron muestran crudamente lo ocurrido. Un jubilado, en muletas, recibe gas en la cara solo por no poder moverse ante la orden policial. Estas escenas deben interpelarnos como sociedad: ¿Vamos a seguir mirando para otro lado?
Desde Argentina Desigual insistimos: no hay democracia plena si se reprime al que menos tiene. La violencia contra los más débiles debe ser condenada con firmeza.
Fuente: Diagonales
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