Estados Unidos trasladó 12 bombas nucleares al Reino Unido, reafirmando su alianza militar con Londres. Esta jugada geopolítica desnuda las ilusiones del gobierno de Javier Milei, que pretendía utilizar su alineamiento con Washington para negociar sobre la soberanía de Malvinas.

Estados Unidos refuerza al Reino Unido con armas nucleares
Estados Unidos trasladó doce bombas termonucleares B61-12 desde su base aérea de Kirtland, en Nuevo México, hacia la base británica de la RAF en Lakenheath, Inglaterra. Este movimiento confirma el retorno de armamento nuclear estadounidense a Europa luego de más de 15 años, en un gesto que refuerza la postura disuasiva de la OTAN frente a Rusia, pero que también expone el mapa real del poder global: la alianza entre Washington y Londres sigue siendo inquebrantable.
El gobierno argentino, encabezado por Javier Milei, había basado parte de su estrategia exterior en la idea de acercarse a Estados Unidos para obtener beneficios en la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas. Incluso se entregaron espacios estratégicos como la participación estadounidense en la Base Naval Integrada de Ushuaia, bajo el supuesto de que gestos de subordinación geopolítica podrían abrir puertas diplomáticas a favor de Argentina.
Sin embargo, los hechos demuestran lo contrario. Estados Unidos jamás pondrá en duda su alianza histórica con el Reino Unido, mucho menos por la cuestión Malvinas, que sigue siendo para Washington un asunto estrictamente bilateral entre Londres y Buenos Aires.
Esta nueva cooperación militar nuclear entre ambas potencias es una señal inequívoca: la defensa mutua y los intereses compartidos en materia de seguridad superan cualquier especulación argentina.
Expertos en relaciones internacionales destacan que la posición de EE.UU. responde a razones estratégicas, no a simpatías ideológicas. Reino Unido es socio central en la OTAN, actor clave en las tensiones con Rusia y pieza fundamental para el control del Atlántico Norte. Argentina, en ese contexto, no tiene peso relevante en la balanza.

Este despliegue de bombas nucleares no solo refuerza la seguridad europea en medio de las tensiones globales, sino que también envía un mensaje claro hacia América Latina: no hay margen para suponer que un alineamiento político con Washington otorgará privilegios diplomáticos en causas tan delicadas como Malvinas.
Parece mentira. Mientras Milei apuesta a la foto con Estados Unidos, la realidad geopolítica demuestra que su estrategia es ingenua. Malvinas sigue siendo un tema prioritario para el Reino Unido, y Estados Unidos no pondrá en juego su relación con Londres por ninguna concesión argentina.
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