Con 140 millones de dólares de nuevo financiamiento, el proyecto Sea Lion acelera su primera fase de extracción de petróleo. Mientras tanto, el gobierno argentino no emite reacción oficial, y la causa judicial sigue congelada. El Atlántico Sur, cada vez más lejos de nuestra soberanía.


Un paso más hacia la entrega energética

Las empresas Rockhopper Exploration (Reino Unido) y Navitas Petroleum (Israel) acaban de asegurar un nuevo financiamiento por 140 millones de dólares para comenzar la primera fase del proyecto petrolero Sea Lion. El yacimiento está ubicado en la plataforma continental argentina, a solo 220 km al norte de las Islas Malvinas, dentro de una zona bajo disputa internacional.

Con estos fondos, las compañías prevén perforar 23 pozos para alcanzar una producción inicial de 55.000 barriles de petróleo por día, con vistas a escalarla hasta los 150.000 b/d en el futuro.

El “crimen perfecto”: licencias británicas, petróleo argentino y silencio local

El proyecto Sea Lion —que comenzó su exploración en 2010— representa una verdadera depredación colonial moderna. Se apoya en licencias otorgadas unilateralmente por el Reino Unido, ignorando la soberanía argentina, y actúa en total impunidad.

Pese a la gravedad del avance, ninguna autoridad argentina ha emitido una declaración oficial. Ni el Gobierno Nacional, ni la Cancillería, ni la Provincia de Tierra del Fuego —a quien corresponde la jurisdicción territorial— han reaccionado ante este hecho.

Incluso existe una causa penal abierta en el Juzgado Federal de Río Grande, acusando a estas empresas de explotación ilegal de recursos naturales, pero la política nacional parece haberla olvidado por completo.

Un negocio de más de 100.000 millones de dólares

Los estudios técnicos estiman que el yacimiento contiene 917 millones de barriles de crudo, con potencial de alcanzar 1.700 millones. Todo este recurso natural argentino está valuado en más de 100.000 millones de dólares.

Rockhopper ha ido cambiando de socios con el tiempo: primero Premier Oil, luego Harbour Energy y ahora Navitas Petroleum. Lo que no cambió es la falta de reacción argentina, mientras el Reino Unido garantiza seguridad jurídica para las empresas en aguas judicializadas.

Decisión final de inversión y riesgo de saqueo irreversible

A fines de 2025, se espera que ambas compañías tomen la decisión final de inversión (FID), lo que dará inicio a la extracción masiva. Si Argentina no actúa de forma urgente, el saqueo energético será irreversible.

El proyecto ya cuenta con infraestructura avanzada, incluido un buque FPSO (unidad flotante de producción y almacenamiento) que se utilizará como plataforma base para la explotación offshore.

Recomendaciones internacionales ignoradas

En 2021 y 2022, el G-77 + China recomendó a la Argentina impulsar medidas diplomáticas, judiciales y de sanción contra este tipo de operaciones. Sin embargo, no se avanzó ni en el plano local ni en foros internacionales.

¿Y la soberanía dónde está?

Cada dólar invertido, cada barril extraído, representa un nuevo acto de usurpación. Mientras el Reino Unido avanza sobre recursos estratégicos, el Estado argentino mira hacia otro lado.La pregunta es inevitable:

¿Por qué no se exigen sanciones internacionales? ¿Por qué la causa en Río Grande no se reactiva con fuerza? ¿Por qué la provincia directamente afectada no levanta la voz?

Fuente principal: Agenda Malvinas – “La soberanía argentina de Malvinas se diluye ante el avance petrolero británico-israelí” (5/08/2025)

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