El presidente Javier Milei firmó el DNU 697/25 que permite el ingreso de hasta 30 efectivos de Guerra Especial Naval de EE.UU. para realizar maniobras conjuntas entre el 20 de octubre y el 15 de noviembre en Mar del Plata, Ushuaia y Bahía Blanca. La decisión, tomada sin aval parlamentario, reaviva el debate sobre soberanía e institucionalidad.

Qué establece el decreto y cómo se llevará a cabo

El Decreto de Necesidad y Urgencia 697/25, rubricado por todos los ministros, autoriza el ingreso de medios y personal de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos para participar en el denominado Ejercicio Tridente. Este entrenamiento tendrá lugar en las bases navales de Mar del Plata, Ushuaia y Puerto Belgrano (Bahía Blanca), así como en otros espacios destinados a instrucción marítima, terrestre y militar.

Aunque el decreto fija como período general el intervalo 20 de octubre al 15 de noviembre, no precisa cuánto tiempo permanecerán las tropas en cada sede.

Un punto clave: la autorización alcanza a un máximo de 30 efectivos de Guerra Especial Naval (Navy SEALs) de EE.UU.

Según los documentos anexos al DNU, el proyecto se originó a partir de una nota de la Embajada estadounidense. Los objetivos oficiales mencionan “intercambios, integración entre componentes y entrenamientos que fortalecen las capacidades de fuerzas navales especiales” y apuntan a “cooperación hacia interoperabilidad efectiva entre fuerzas”.

Se detalla también cómo se integrarán las fuerzas:

Los estadunidenses ingresarían por vía aérea y trasladarse a Mar del Plata para reunirse con personal argentino.

En el lado argentino participarían:

  • 40 miembros de Unidades de Fuerzas Navales Especiales, la Agrupación Comandos Anfibios y la Agrupación de Buzos Tácticos
  • Hasta 60 tripulantes de un patrullero oceánico
  • 35 efectivos destinados a lanchas rápidas y patrulleras
  • 15 personas asignadas a un helicóptero naval

El costo de la operación fue estimado en 60 millones de pesos, que serán asumidos por la Armada Argentina. Durante su estadía, los efectivos estadounidenses gozarán de inmunidad legal.

Un elemento adicional: el decreto también avala la salida del país de medios y personal argentino para participar del ejercicio “Solidaridad” en Puerto Varas, Chile (5 al 11 de octubre), con un despliegue de 27 efectivos.

Base política e institucional: ¿por qué un decreto?

La Constitución Nacional, en su artículo 75, atribuye al Congreso la facultad de autorizar la entrada de tropas extranjeras al país y la salida de fuerzas nacionales. Pero en este caso, el gobierno afirma que al no haber recibido respuesta legislativa al proyecto que envió, justificó su avance por decreto, apelando a que la situación es “excepcional”.

El DNU ya fue enviado a la Comisión Bicameral Permanente para su ratificación, paso obligatorio para que tenga plena validez institucional.

Para la oposición y múltiples sectores críticos, la decisión es altamente cuestionable:

Argumentan que socava el rol del Congreso como órgano de control sobre decisiones militares.

Señalan que la falta de claridad sobre el tiempo y el alcance en cada sede militar implica riesgos de opacidad.

Consideran que la medida podría crear un precedente peligroso para futuras intervenciones de potencias extranjeras sin debate previo.

Antecedentes diplomáticos y geopolíticos

La decisión argentina no surge en el vacío. En abril de 2025, el almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de EE.UU., visitó Argentina entre el 28 de abril y el 1 de mayo, manteniendo encuentros con el presidente Milei, el ministro de Defensa Luis Petri y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Xavier Isaac.

En esa visita, Holsey recorrió la Base Naval de Ushuaia y conversó sobre fortalecer la cooperación militar bilateral.

Ese acercamiento fue presentado por el Gobierno como parte de una estrategia para “modernizar las capacidades de defensa nacionales” e integrarse más estrechamente con EE.UU.

Además, en medios de análisis surge otra capa de interpretación: algunos sectores advierten que detrás de la maniobra hay una clara reconfiguración geopolítica, en la que EE.UU. busca ampliar su proyección en el Atlántico Sur, la Antártida y la región marítima estratégica, en medio de la creciente competencia global con China.

No es casual que la Base Naval de Ushuaia sea mencionada con frecuencia en este contexto. Bajo el argumento de asegurar rutas marítimas del comercio internacional desde el extremo sur, se menciona la posibilidad de un polo logístico naval integrado con interés estratégico antártico.

Un dato relevante: Página/12 ha reportado que la llegada de Holsey a Argentina fue interpretada como un gesto simbólico para afianzar el alineamiento con Estados Unidos tras despuntar el giro diplomático de la administración actual.

Implicancias y riesgos: soberanía, dependencia y precedentes

1. Soberanía vs. alineamiento externo

Autorizar el ingreso de fuerzas extranjeras, incluso para ejercicios, toca directamente la noción de soberanía. Que esto se haga sin debate parlamentario suscita el temor de que la Argentina asuma una posición subordinada ante Washington.

2. Dependencia militar y tecnología

El argumento oficial destaca la interoperabilidad y modernización, pero críticos advierten que ejercicios militares compartidos pueden inclinar la balanza hacia tecnología, tácticas y doctrina dominadas por la potencia más fuerte.

3. Riesgo institucional

Usar un DNU para una decisión de esta naturaleza fortalece la lógica del presidencialismo fuerte sobre los controles republicanos. Si no existe revisión efectiva, puede abrir la puerta a normativas similares en otros ámbitos sin supervisión democrática.

4. Mensajes al mundo y la región

Argentina podría quedar señalada como un aliado militar estratégico de EE.UU. en la región. En el contexto latinoamericano, con gobiernos que suelen insistir en la autonomía regional, esta medida puede generar fricciones diplomáticas.

5. Transparencia y control social

Aunque algunos datos fueron publicados en los anexos del decreto, no está claro cómo se monitoreará la operación, quién responderá por eventuales incidentes ni cómo garantizar que no haya abusos durante la inmunidad otorgada.

Una reflexión final

La firma del DNU 697/25 marca un giro visible en el estilo de política de defensa del gobierno de Milei. Más allá del operativo técnico anunciado, esta decisión implica una redefinición estratégica: pasar de una relación pragmática con EE.UU. a una alianza militar más estrecha, con costos simbólicos para la autonomía nacional.

Entiendo que para el lector: los números y las palabras del decreto son solo la punta del iceberg. Detrás están las preguntas que quedan abiertas: ¿qué sacrificios simbólicos estamos dispuestos a hacer? ¿Cuál será el precio institucional de fortalecer un vínculo militar asimétrico? Y sobre todo: ¿hasta qué punto puede un presidente modificar la relación militar exterior sin pasar por el Congreso?

Fuente utilizada: 0223.com.ar https://www.0223.com.ar/nota/2025-9-30-9-51-0-milei-autorizo-por-dnu-el-ingreso-de-las-fuerzas-armadas-de-ee-uu-en-mar-del-plata

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