En una elección infartante y voto a voto, el frente oficialista Federales Defendamos La Rioja logró revertir el resultado y vencer al candidato libertario Gino Visconti por una diferencia mínima de 0,08 %. Gabriela Pedrali renovará su banca en Diputados y el peronismo respira aliviado.

El escrutinio definitivo cambió por completo el escenario político riojano. Lo que comenzó con una ventaja para La Libertad Avanza al 89 % de las mesas escrutadas terminó con una remontada histórica del oficialismo provincial. Con 43,45 % frente al 43,37 %, la lista liderada por Gabriela Pedrali se impuso con una diferencia de apenas 17 votos sobre la fórmula libertaria encabezada por Gino Visconti, apadrinado por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

La jornada electoral del 26 de octubre fue una de las más ajustadas de los últimos años. A las 21 horas, los primeros resultados daban ganador al espacio libertario, y el propio Visconti celebró públicamente el triunfo, agradeciendo a Karina Milei, Lule Menem y Martín Menem por el “trabajo que despertó a los leones detrás del sistema”. Sin embargo, el conteo final, ya con el 98 % de las mesas computadas, mostró un vuelco inesperado: el peronismo provincial recuperó terreno y selló su victoria.

Más allá de la tensión electoral, el desenlace tiene implicancias concretas: la provincia renovaba dos bancas en la Cámara de Diputados de la Nación, y cada fuerza logró una. Pedrali continuará representando al oficialismo riojano, mientras que Visconti reemplazará al diputado peronista Ricardo Herrera. Aun así, el clima político que dejó el escrutinio fue de profunda división, donde la línea entre victoria y derrota se redujo a la mínima expresión estadística.

En el plano social, el triunfo de Pedrali refuerza el liderazgo de Ricardo Quintela y garantiza la continuidad de políticas provinciales orientadas a la inclusión, el trabajo y el desarrollo regional. En contraste, el discurso libertario, centrado en la “meritocracia” y la “libertad económica”, encontró respaldo en sectores urbanos y jóvenes, pero no logró quebrar la estructura territorial del peronismo riojano. La elección, más que un resultado aritmético, fue una radiografía social de un pueblo que elige entre dos modelos: el Estado presente o el ajuste.

La postal final fue profundamente humana. Con fiscales agotados, lágrimas y abrazos al confirmarse el resultado, la política riojana recordó que detrás de cada urna hay historias, sueños y necesidades concretas. En una provincia donde cada voto pesa, esta mínima diferencia no solo definió una banca: reafirmó una identidad.

Seguí nuestras redes, compartí esta nota y dejá tu opinión sobre lo que significa esta definición para el futuro de los riojanos.

Compartí esta noticia

DEJAR RESPUESTA

Please enter your comment!
Por favor ingrese aquí su nombre