El presidente anunció la compra de submarinos militares a Francia para patrullaje; detrás del anuncio asoman interrogantes sobre presupuesto, plazos y prioridades en un país con tantas urgencias sociales.

Imagínese la inmensidad del Atlántico Sur —sus corrientes frías, sus costas extendidas, sus riquezas marítimas al acecho. Argentina ha navegado históricamente entre la dependencia tecnológica, los recortes presupuestarios y la urgencia estratégica. Ahora, el anuncio de Milei despliega una nueva corriente: la adquisición de submarinos y buques franceses para recuperar presencia en ese escenario. Pero la metáfora del mar también es una advertencia —entre olas de gasto militar y mareas de necesidades sociales—: ¿hacia dónde navega la Argentina?

Vamos al contexto y datos.

El 6 de noviembre de 2025, Milei confirmó en una entrevista con el canal francés Public Sénat que el Gobierno argentino avanza en la compra de submarinos y buques a Francia, con el objetivo de “fortalecer la capacidad de patrullaje de las costas nacionales”.

“Mantenemos una excelente relación con Francia. Estamos comprando submarinos y además unos buques para patrullar las costas”, afirmó el mandatario.

Actualmente, la Armada de la Nación dispone de sólo dos submarinos —el ARA Santa Cruz y el ARA Salta— y ninguno está operativo: el primero permanece en los talleres de TANDANOR, el segundo amarrado en Mar del Plata destinado sólo a entrenamiento.

El Presupuesto 2025 contemplaba inicialmente un crédito plurianual de USD 2.310 millones para el programa “Recuperación Submarina”. Pero el nuevo acuerdo con Francia podría cambiar los plazos y modalidad de financiamiento.

El modelo en negociación sería, según fuente especializada, una versión del submarino clase Scorpène de la empresa francesa Naval Group, con aproximadamente USD 2.000 millones de inversión estimados para tres unidades más cuatro buques patrulleros.

Un gobierno sin prioridades de enfoque humano

La decisión con múltiples dimensiones. En primer lugar: soberanía y control. Con una extensa plataforma marítima, recursos pesqueros, vulnerabilidad ante la pesca ilegal y un Atlántico sur estratégico, Argentina necesita capacidad de patrullaje. Pero aquí surge el dilema: ¿la prioridad es invertir en alta tecnología naval o fortalecer primero las condiciones de vida de los sectores más vulnerables, debilitados por recortes sociales y crisis económica?. ¿No lo ven o no les importa?

Por otra parte, está la dimensión económica. En un momento de ajuste fiscal severo —el Gobierno ha impulsado recortes en educación, salud y programas sociales— comprometerse a una operación multimillonaria plantea preguntas: ¿se transparenta el costo total? ¿Qué plazos reales tienen para su puesta en marcha? ¿Cómo se monitorea que los recursos no terminen en un gasto simbólico, sin retorno para la comunidad?

Además, está el elemento humano: tecnología sin personal entrenado, sin mantenimiento sostenible, sin un entorno institucional fortalecido puede convertirse en promesa vacía. Mientras tanto, trabajadores, jubilados, estudiantes, artistas siguen padeciendo la rigidez presupuestaria del país. ¿Se articula la “modernización” militar con una estrategia integral que incluya empleo, desarrollo científico-tecnológico local, educación naval? Si no, esta compra puede quedar como símbolo de prioridades invertidas.

Finalmente, está la diplomacia y el alineamiento estratégico. El anuncio refuerza el vínculo con Francia y abre puertas para cooperación en defensa, innovación y energía. Pero también interroga sobre nuestra inserción geopolítica: ¿Argentina navega hacia la autonomía o hacia la dependencia de potencias externas?

Voces o referencias

Milei expresó: “Tenemos una excelente relación con Francia. Estamos comprando submarinos y además unos buques para patrullar las costas”.

Fuentes del Ministerio de Defensa señalan que «Argentina necesita recuperar su capacidad submarina… no hay arma más disuasiva que un submarino en una Fuerza Armada». También, se recuerda que el presupuesto 2025 incluía un crédito de USD 2.310 millones para recuperación submarina, un elemento clave antes de la renegociación con Francia.

El mar argentino es vasto, profundo, lleno de oportunidades y desafíos. Esta compra anunciada por el Gobierno puede marcar un hito, pero también puede convertirse en un faro que ilumina prioridades o, por el contrario, en un lujo fuera de escala frente a las urgencias sociales. Volvamos a la metáfora: construir submarinos es como instalar raíces profundas, pero sin tierra fértil alrededor, sin comunidad, sin desarrollo integral, esas raíces pueden no sostener nada real. ¿Y si en lugar de invertir sólo en buques, se invirtiera también en formación naval local, en astilleros nacionales, en desarrollo científico de tecnología dual para civiles y militares? Entonces el equipo no sería solo para vigilar las costas, sino para cuidar a la gente que vive en ellas. ¿Estamos ante un verdadero plan estratégico de país o ante un anuncio rimbombante que dejará olas en la superficie y poco anclaje abajo?

Fuente: https://nuevospapeles.com/nota/milei-confirmo-que-se-compraran-buques-y-submarinos-a-francia/

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