El kirchnerismo presentará esta semana en el Congreso un proyecto de reforma laboral alternativo al impulsado por el gobierno de Javier Milei. La iniciativa, elaborada en el ámbito del Partido Justicialista con participación sindical y aval de Cristina Fernández de Kirchner, propone cambios en salarios, jornada laboral, licencias y regulación del trabajo en plataformas digitales.

Coordinación política y legislativa
La propuesta fue desarrollada por la Secretaría de Relaciones Laborales del PJ Nacional, encabezada por la diputada Vanesa Siley, y será presentada de manera coordinada por legisladores de ambas cámaras del Congreso pertenecientes a Unión por la Patria. Entre ellos se encuentran los senadores Mariano Recalde y Anabel Fernández Sagasti.
El objetivo del proyecto es instalar una alternativa legislativa frente a la reforma laboral promovida por el Poder Ejecutivo y disputar el diagnóstico oficial sobre empleo, salarios y derechos laborales.
Vanesa Siley explicó que el texto parte de un análisis previo sobre el mercado de trabajo y cuestiona la idea de que la flexibilización laboral genere empleo registrado. Según señaló, ese enfoque será desarrollado en los fundamentos del dictamen que presentará la oposición.
Tres ejes centrales: ingresos, tiempo y salud
El borrador del proyecto identifica tres problemas principales: salarios insuficientes, falta de tiempo de descanso y deterioro de la salud física y mental de los trabajadores. De acuerdo con el diagnóstico del PJ, la pérdida del poder adquisitivo impulsó el aumento de la pluriactividad, la informalidad y la expansión del trabajo en plataformas digitales.

Salario mínimo y negociación colectiva
Uno de los capítulos centrales del proyecto apunta a la recuperación del poder adquisitivo. La propuesta establece que el Salario Mínimo, Vital y Móvil debe cubrir el valor de la Canasta Básica Total. Según los datos citados en el proyecto, el salario mínimo actual es de 338.400 pesos, mientras que la canasta básica supera los 1.257.000 pesos.
El texto no fija un monto específico, pero plantea restituir el carácter “vital y móvil” del salario mínimo. Además, defiende el principio de paritarias libres, sin topes ni restricciones, y rechaza los acuerdos atados a parámetros de productividad.
También se establece que el salario debe abonarse íntegramente en dinero, en pesos u otra moneda reconocida, excluyendo modalidades de pago en especie.
Reducción de la jornada laboral
Otro eje relevante es la reducción de la jornada semanal. El proyecto propone pasar de las 48 horas actuales a 42 horas, con el objetivo de alcanzar las 40 horas en una etapa posterior. El fundamento es que los avances tecnológicos permiten reorganizar los procesos productivos sin afectar los niveles de actividad.
Desde el PJ rechazan la posibilidad de habilitar jornadas de hasta 12 horas mediante sistemas de bancos de horas, como plantea la iniciativa oficial.
Licencias, cuidados y salud laboral
La contrarreforma amplía la licencia por paternidad de dos días a 90 días, equiparándola con la licencia materna. El financiamiento quedaría a cargo de la ANSES e incluiría a trabajadores monotributistas, sin costo para los empleadores.
El proyecto también prevé la creación obligatoria de Comités Mixtos de Seguridad e Higiene en empresas de más de 50 trabajadores, integrados por representantes sindicales y empresariales, con participación de técnicos en seguridad e higiene y especialistas en salud mental. Estos comités abordarán tanto riesgos físicos como psicosociales.
Regulación del trabajo en plataformas digitales
El empleo en plataformas digitales de reparto y transporte ocupa un capítulo específico. A diferencia del enfoque del Gobierno, que introduce la figura del repartidor independiente, el proyecto kirchnerista impulsa negociaciones colectivas por empresa.
Entre los puntos incluidos se encuentran la prohibición de bloqueos sin causa justificada, el acceso a instancias de defensa para los trabajadores, la obligación de contar con estaciones sanitarias con baños y zonas de descanso, atención personalizada, transparencia algorítmica y portabilidad de los datos laborales.
Además, se incorpora el derecho a la desconexión digital y se anticipa el debate sobre la regulación del uso de inteligencia artificial en la gestión del trabajo y los procesos productivos.
Contraste con la reforma oficial
La propuesta se contrapone de manera directa con el proyecto del Poder Ejecutivo, que incluye cambios en el régimen de indemnizaciones, la creación del Fondo de Asistencia Laboral financiado con un descuento del 3% de las contribuciones patronales, el fin de la ultraactividad de los convenios colectivos y modificaciones en el financiamiento sindical y el derecho a huelga.
Desde la oposición sostienen que el Fondo de Asistencia Laboral implicaría una pérdida anual estimada en 2.500 millones de dólares para el sistema de Seguridad Social.
Siley señaló que, a su entender, las leyes laborales no generan empleo por sí mismas y citó como antecedente las modificaciones incluidas en la Ley Bases, que ampliaron el período de prueba y eliminaron sanciones, sin que eso se tradujera en más empleo o empresas.
Debate abierto en el Congreso

Con la presentación de esta contrarreforma, el kirchnerismo busca instalar un debate de fondo sobre el modelo laboral, productivo y social. La discusión legislativa enfrentará dos enfoques distintos sobre salarios, jornada laboral, rol sindical y regulación del uso de nuevas tecnologías. Al fin y al cabo, de eso se trata la política.
El avance simultáneo de ambos proyectos anticipa un escenario de fuerte disputa parlamentaria, en el que se definirán aspectos centrales del mercado de trabajo argentino en los próximos años.
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