El gobierno de Javier Milei confirmó la compra de 27 vehículos blindados M1126 Stryker usados por cerca de 100 millones de dólares, pese a que el Ejército no los solicitó. La oferta brasileña, más barata y moderna, fue descartada.


La operación y su contexto

El Ministerio de Defensa, conducido por Luis Petri, confirmó la compra de 27 vehículos blindados 8×8 modelo M1126 Stryker provenientes de Estados Unidos, en una operación valuada en aproximadamente 100 millones de dólares.

La transacción fue oficializada durante un acto en el Pentágono junto al secretario de Defensa estadounidense Pete Hegseth, bajo un discurso enfocado en la “defensa de la libertad”.

Sin embargo, esta decisión generó rechazo en sectores políticos y militares argentinos, que destacan el sobreprecio de la operación, estimado en 32 millones de dólares más que la oferta brasileña.

Oferta brasileña: una opción descartada

Brasil ofreció 161 vehículos blindados 8×8 Guaraní, fabricados recientemente con tecnología propia, producción nacional y transferencia tecnológica. Esta propuesta no solo era más económica sino que promovía la integración regional y fortalecía la industria local.

La diferencia de cantidad, calidad y condiciones es significativa: mientras Brasil ofrecía más unidades, más modernas y con mayor valor estratégico para Argentina, la compra efectuada optó por un lote limitado, de vehículos usados, reacondicionados y con menor capacidad operativa.

Características técnicas de los Stryker y críticas

Los blindados M1126 Stryker tienen cerca de 25 años de antigüedad y fueron diseñados para conflictos en Irak y Afganistán. Estos vehículos no son anfibios ni están diseñados para vadear ríos, y su mantenimiento es costoso.

Se les reconoce vulnerabilidades frente a artefactos explosivos improvisados, lo que limita su utilidad en escenarios militares contemporáneos.

Expertos en defensa subrayan que las fuerzas armadas globales se orientan hacia blindajes modulares, sistemas de protección activa y capacidades digitales, tecnologías que los Stryker no poseen.

En contraste, el Ejército estadounidense, que en su momento utilizó estos vehículos, los está reemplazando por modelos más avanzados y no los considera en sus estrategias futuras.

Reacciones y contexto político-militar

Dentro del propio Ejército argentino, voces autorizadas manifestaron desconcierto y rechazo. Un alto oficial sostuvo que “el Ejército nunca los pidió” y definió la compra como “una decisión puramente geopolítica, un guiño a Washington que levanta barreras a la industria local y al Mercosur”.

Esta adquisición forma parte de una política de alineamiento total con Estados Unidos, que incluye también la compra de aviones F-16 y gestiones para acercar al país a la OTAN.

Impacto en la economía y soberanía nacional

La compra de vehículos militares usados, caros y con costos de mantenimiento elevados se produce en un contexto donde el Estado argentino enfrenta un severo ajuste en áreas clave como salud, educación y seguridad social.

La decisión pone en evidencia que las motivaciones reales detrás de esta operación son políticas y geopolíticas, en detrimento de un plan de defensa coherente y el fortalecimiento de la industria nacional.

Fuente:Agenda Malvinas (17/07/2025) –

https://agendamalvinas.com.ar/noticia/el-gobierno-argentino-comprara-obsoletos-carros-blindados-a-eeuu-que-ni-el-ejercito-quiere


La adquisición de los blindados M1126 Stryker usados, con sobreprecio y sin respaldo local ni regional, refleja un modelo de política militar subordinado a intereses extranjeros. Más que modernizar la defensa, la compra podría aumentar la brecha tecnológica y operacional, comprometiendo la autonomía y soberanía del país en un momento de crisis social.

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