Aconcagua Energía defaulteó una millonaria emisión de deuda comprada por el Banco Nación. Karina Milei apunta a Daniel Tillard, cuyo hijo fue el intermediario de la operación.

El Banco Nación vuelve a estar en el centro de un escándalo. En febrero de este año, la entidad estatal compró bonos por $400 millones a la petrolera Aconcagua Energía S.A., hoy en default técnico. El caso no solo expone la fragilidad institucional del banco, sino también un grave conflicto de intereses que salpica directamente a su presidente: Daniel Tillard.

El rol del hijo del presidente del banco

El dato que desató la polémica fue que esos bonos fueron colocados por Ignacio Tillard, hijo del titular del banco, a través de su empresa Max Capital, una sociedad bursátil (AlyC) que recibió una comisión del 1%. Es decir, el hijo ganó dinero colocando deuda de una empresa quebrada, que terminó siendo comprada por el banco donde trabaja su padre.

Además, la operación no fue aprobada por el directorio del Banco Nación. Se habría realizado bajo presión de Daniel Tillard, en un contexto donde la empresa ya arrastraba un pasivo superior a los $447.000 millones, según comunicó la propia firma a la CNV en su reporte del 19 de junio.

¿Qué es Aconcagua Energía?

Se trata de una empresa de perfil mixto que desarrolla proyectos de petróleo no convencional, energía térmica y renovables, con presencia en Neuquén, Río Negro y Mendoza. Tenía proyectadas inversiones por 260 millones de dólares hasta 2028, hoy completamente paralizadas. El 99% de su activo está comprometido en deuda, un escenario que ya hacía prever el colapso financiero.

Internas en el Gobierno

El escándalo generó un temblor dentro del oficialismo. Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, fue quien filtró el caso a los medios y exige la salida inmediata de Tillard. Su reemplazante ya estaría listo: Darío Wasserman, actual vicepresidente del BNA y esposo de Pilar Ramírez, diputada de La Libertad Avanza en CABA y estrecha aliada de Karina.

Wasserman es conocido en el mundo inmobiliario y mantiene una fuerte influencia en el esquema de poder interno. Todo indica que este movimiento es parte de una jugada para limpiar al banco de “externos” y colocar alfiles libertarios puros.


Mientras el presidente Milei impulsa la privatización del Banco Nación, casos como este demuestran que no es el Estado el problema, sino quiénes lo manejan. El ajuste es para los jubilados, pero la plata se pierde en negociados entre familiares.

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