En medio de un clima de ajuste y desprotección laboral, el peronismo analiza una contrarreforma que busca frenar los efectos regresivos de la flexibilización impulsada por el gobierno de Javier Milei. Dirigentes sindicales, legisladores y especialistas trabajan en un proyecto que apunta a recuperar derechos históricos, reinstalar la negociación colectiva y garantizar un piso de dignidad frente al avance del modelo neoliberal.

El trabajo como trinchera
En medio de una Argentina tensionada entre la desregulación y la resistencia, el peronismo sindical avanza con una propuesta que busca marcar el pulso del debate social: una contrarreforma laboral que confronte con la iniciativa del presidente Javier Milei.
El eje, aseguran, no es “volver al pasado”, sino replantear el futuro del trabajo desde la dignidad y los derechos, frente a un modelo económico que los sectores gremiales consideran excluyente y regresivo.
Un proyecto de defensa y reconstrucción
La diputada Vanesa Siley, junto a Hugo Yasky, Sergio Palazzo, Mario “Paco” Manrique, Pablo Carro y el electo Hugo Moyano (h), encabezan la ofensiva legislativa. Su objetivo: unificar los casi 300 proyectos laborales que los bloques sindicales de Unión por la Patria presentaron en los últimos dos años, muchos de ellos bloqueados en la Comisión de Legislación del Trabajo, presidida por el radical Martín Tetaz.
El documento base define una “reforma modernizadora, progresiva y de ampliación de derechos”, con ejes concretos:
Reducción de la jornada laboral, retomando el debate iniciado en 2023.
Derecho a la desconexión digital y licencias parentales ampliadas.
Regulación del trabajo en plataformas digitales, reconociendo derechos a repartidores y conductores.
Participación en las ganancias y protección ante despidos sin causa.
Transparencia en los algoritmos empresariales y defensa de la reputación digital de los trabajadores
“Las leyes no crean trabajo por sí mismas —reconoció Siley—, lo crea un modelo productivo nacional que proteja lo hecho en Argentina”. Una frase que resume el espíritu del peronismo sindical: no basta con resistir, hay que reconstruir la justicia social desde la legislación.

La ofensiva libertaria y el riesgo de la “modernización”
Mientras tanto, el gobierno libertario prepara su propio proyecto, que se debatiría en sesiones extraordinarias, tras conseguir respaldo de varios gobernadores —entre ellos Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Raúl Jalil (Catamarca) y Sergio Ziliotto (La Pampa)—.
En contraposición, mandatarios como Axel Kicillof, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán y Gustavo Melella se desmarcaron, alertando que la llamada “modernización” esconde una flexibilización encubierta que precariza a los trabajadores.
Entre las versiones filtradas del plan libertario se mencionó la posibilidad de jornadas de hasta 12 horas, salarios por productividad y una reducción del poder de las paritarias. Aunque el oficialismo lo niega, los antecedentes y discursos de Milei no dejan dudas sobre el rumbo: menos derechos, más rentabilidad.
Trabajo, tecnología y derechos en disputa
Uno de los ejes centrales de la contrarreforma peronista es la inclusión de trabajadores de plataformas —rubro donde la precariedad y el “falso autónomo” son la norma—.
El proyecto busca establecer reglas claras en materia de vacaciones, aguinaldo, remuneraciones y desconexión, pero también algo inédito: el derecho a la intangibilidad de la reputación digital, un concepto que reconoce que la identidad laboral también se juega en algoritmos y calificaciones.
En paralelo, los legisladores proponen incorporar marcos éticos para el uso de inteligencia artificial en ámbitos laborales, garantizando que la automatización no sea una excusa para recortar derechos.
Sindicatos, gobernadores y movimientos sociales: una pulseada interna
La CGT, bajo su nuevo triunvirato encabezado por Cristian Jerónimo, rechazó de plano cualquier “reforma regresiva”. “El mundo discute cómo reducir la jornada, no cómo ampliarla”, sentenció. Sin embargo, los movimientos sociales advierten que las propuestas sindicales siguen enfocadas en los seis millones de trabajadores registrados, dejando afuera a más de veinte millones de personas que sobreviven en la economía popular.
“La discusión no puede ser solo entre los que tienen empleo formal. Hay que pensar en el nuevo capitalismo y en los que quedaron al margen”, señalaron desde el sector.
Entre la historia y el futuro
La escena política recuerda a viejas batallas: cuando el peronismo defendía la jornada de ocho horas frente al avance de los sectores concentrados. Hoy, el debate se reabre, pero con nuevos actores: plataformas, algoritmos, teletrabajo, IA.
En el fondo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿quién se queda con el fruto del trabajo humano?
En tiempos de reformas que prometen “modernidad” mientras erosionan derechos, el peronismo sindical propone su propia modernización: la que pone al trabajador en el centro del sistema, no como un costo, sino como la verdadera riqueza de un país.
Fuente: El Ágora Digital https://elagora.digital/argentina/reforma-laboral-peronismo-sindicatos-union-patria/
¿Qué opinás sobre esta contrarreforma? Te leo en los comentarios.
Seguime en redes para más análisis sobre política, derechos y comunicación social.








