Israel bombardeó la única iglesia católica en Gaza. El sacerdote argentino Gabriel Romanelli resultó herido mientras protegía a mujeres, niños y ancianos. La comunidad católica denuncia que fue un ataque directo contra la fe y la población civil.


La violencia no da tregua y ahora apunta incluso a los espacios de fe

El pasado jueves, Israel bombardeó la única iglesia católica en Gaza, la Iglesia de la Sagrada Familia, ubicada en el barrio Zaytoun. El ataque dejó muertos, heridos y entre ellos se encuentra el sacerdote argentino Gabriel Romanelli, quien está fuera de peligro pero sufrió heridas en sus piernas.

Romanelli, nacido en Villa Crespo y criado en Villa Luro (Buenos Aires), es misionero del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), congregación fundada en San Rafael, Mendoza. Desde 1995 vive en Medio Oriente y desde 2019 es el párroco de esta iglesia en Gaza.

El templo no solo cumplía funciones religiosas, sino que también refugiaba a más de 700 personas entre niños, mujeres y ancianos, todos víctimas de los constantes bombardeos.

Un ataque directo, no un daño colateral

Durante el bombardeo israelí sobre el barrio Zaytoun, las explosiones alcanzaron de lleno a la iglesia católica. Fuentes oficiales del Patriarcado Latino de Jerusalén confirmaron 2 muertos y 6 heridos (2 de ellos graves) tras el ataque contra la parroquia.

Israel justificó el bombardeo diciendo que atacaba “infraestructura terrorista”, pero en este caso no presentó pruebas. En ese templo solo había personas buscando sobrevivir, no combatientes.

Quién es Gabriel Romanelli y por qué es noticia mundial

Romanelli es un sacerdote muy respetado y cercano al Papa Francisco. Durante la guerra, mantenía al Vaticano informado de la situación humanitaria en Gaza. Estudió árabe, filosofía, y trabajó en Egipto, Jordania y Palestina durante casi 30 años.

Fundó hogares para niños con discapacidad, escuelas para chicos musulmanes y cristianos y centros de salud. Su misión siempre fue proteger la vida, nunca la violencia.

El horror no se detiene

Según Wafa, Al Jazeera, Reuters y ANSA, ese mismo día murieron al menos 20 civiles más en otras partes de Gaza. El Ejército israelí bombardeó casas, tiendas de campaña, edificios residenciales e incluso refugios.

La comunidad católica denuncia que los ataques contra espacios religiosos buscan borrar cualquier símbolo de fe y humanidad en Gaza.

Mientras el mundo calla, la violencia arrasa hasta los últimos refugios de fe. Gaza no solo pierde vidas: también pierde sus espacios de esperanza. Y la pregunta sigue sin respuesta: ¿Quién pone freno a esta barbarie?


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