El gobierno de Javier Milei redujo un 10% el presupuesto del Ministerio de Salud en solo cinco meses. El ajuste ya golpea hospitales públicos y pone en riesgo millones de vidas.

El sistema sanitario público argentino enfrenta un ajuste brutal. En solo cinco meses, el gobierno de Javier Milei redujo un 10% el presupuesto del Ministerio de Salud, generando una crisis estructural que ya golpea a millones.

Según el Monitor de Gasto Primario de la consultora Analytica, entre enero y mayo de 2025 la inversión devengada en el Ministerio de Salud cayó un 9,8% en términos reales frente al mismo período del año anterior.

¿Qué significa este recorte?

> Menos insumos para hospitales públicos.

> Reducción de turnos, demoras en diagnósticos.

> Suspensión de tratamientos crónicos y oncológicos.

Grave impacto en poblaciones vulnerables: jubilados, niños, personas sin obra social y pacientes con enfermedades de alto costo.

En un contexto donde el sistema sanitario ya estaba bajo presión, este ajuste no solo implica menos recursos: pone vidas en riesgo real y directo.

El trasfondo del recorte

La administración Milei defiende estos ajustes como parte de una política de austeridad y “eficiencia del gasto”. Pero cuando se recorta salud, se comprometen derechos básicos y se agrandan las desigualdades sociales.

El Estado debería garantizar derechos, no abandonarlos. Ajustar sobre hospitales y medicamentos es una decisión política que prioriza números sobre personas.


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