Se trata del abogado y militante libertario Alejandro Sarubbi Benítez, de estrechos lazos con el presidente Javier Milei y su hermana Karina y que ya cuenta con denuncias por extorsión, amenazas, intimidación pública, asociación ilícita y violación a la ley antidiscriminatoria.

Una declaración brutal por parte de un abogado vinculado al espacio libertario de Javier Milei generó un fuerte rechazo en redes y en ámbitos educativos. Alejandro Sarubbi Benítez, exfuncionario del gobierno de María Eugenia Vidal y actual militante liberal, fue acusado por el abogado Carlos Maslatón de proponer, sin vueltas, “meter bala” contra los estudiantes que realizan protestas en universidades públicas.

La frase surgió en el contexto de una toma universitaria en la UBA. Ante esta forma de reclamo, Benítez, según Maslatón, sugirió como respuesta la represión armada. Una declaración cargada de violencia y con un trasfondo ideológico que no es casual: se da en medio de un brutal ajuste a las universidades nacionales impulsado por el gobierno libertario.

Y agregó: “Si son de la JP, hay que meterles dos tiros”, en un llamado explícito a ejercer violencia armada por razones ideológicas

Alejandro Sarubbi Benítez no es un ciudadano común expresando su enojo en redes. Fue director de la Casa de la Provincia de Buenos Aires durante la gestión de Cambiemos, y hoy forma parte de la agrupación “La Generación”, un espacio con vínculos ideológicos directos con La Libertad Avanza.

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Su frase, lejos de ser una expresión aislada, se enmarca en una retórica cada vez más violenta por parte de sectores del oficialismo. No es la primera vez que desde estos espacios se ataca a las universidades, a sus docentes o a los estudiantes que se movilizan.

En otro fragmento del mismo canal, durante el programa La Trinchera, Sarubbi propuso cometer fraude electoral en caso de que Cristina Fernández de Kirchner fuera candidata a diputada en 2025 por la Tercera Sección Electoral. “Si tengo que fiscalizar ahí, robo las boletas. Me chupa un huevo, me preparé toda mi vida para esto”, afirmó

Las palabras no son inocentes

Según estudios como los de Guillermo Franco sobre lectura y recepción digital, los usuarios escanean los textos en forma de L o I, detectando de inmediato frases con alto impacto emocional. Frases como “hay que meter bala” no sólo tienen impacto: activan el miedo, el odio y normalizan la represión.

En un país donde la represión estatal ha dejado huellas profundas, banalizar el uso de armas contra la juventud universitaria no puede ni debe ser tomado a la ligera.

El silencio oficial también es mensaje

Ni el gobierno nacional ni los voceros de Javier Milei salieron a desmentir ni repudiar lo denunciado por Maslatón. Ese silencio refuerza la idea de que este tipo de violencia discursiva tiene aval implícito. En un contexto donde las universidades luchan por sostener sus puertas abiertas frente al desfinanciamiento, que desde el entorno libertario se hable de balas es un síntoma de gravedad institucional.


Hoy proponen “bala” contra quienes estudian. Ayer fue el recorte de presupuesto. ¿Mañana qué sigue? La democracia se defiende también en las aulas. Defender la educación pública es defender el futuro. No podemos callar.

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